jueves, 9 de septiembre de 2010

LA MÁS SEÑORA DE TODAS LAS PUTAS

“Solo tú me puedes amar” me lo repetía mientras se agarraba a mi espalda, el falo humeante y bañado con su sábila rendía honor a la pasión, mas sentí un calor nunca antes encontrado, me besaba y seguramente ya concebía la idea de que todo se había vuelto magia
Negra de corazón y orgullosa a morir, me tenía a escondidas del novio para tener sexo, mientras yo gozaba del amor negado, más sorprendió mucho con tremenda expresión y en el momento exacto en decirlo, pensé, “¿Será que esta mujer de corazón erosionado también tiene esperanza en el amor?”
Es gracioso que la ame y que ella no conciba esa idea. Hace dos años recuerdo, en su carro negro, en el estrépito de la noche, (de una ciudad ocupada más por vehículos que personas) mientras escondidos en la esquina de la calle que da a mi apartamento, violentamente me quitó el cinturón, con habilidad innata me hizo el amor, tal como lo había aprendido a hacer en Francia (según me contaba mientras yo me mordía de coraje el alma), más en el gozo y éxtasis, llegó la policía, nos pidió que bajáramos del vehículo, y aunque estaba nervioso, ella no se inmutó en ningún momento.
Recuerdo que después de aquel suceso le puso nombre a mi pene que desde aquel momento se denominaría “Juanito” apodo que nació en una fiesta de verano en una habitación de la casa de sus padres.
Yo gozaba con todas sus locuras pero cada día al tiempo que me asombraba de su imaginación, me enamoraba perdidamente, me sentía sin control sobre ella.
Para entonces había entendido que no solo gozaba del sexo, sino que gozaba de mi compañía, mas comprendí que se había enamorado.
Último domingo del mes pasado, por primera vez sentí que me hacía el amor, y me entregue como nunca, luego se vistió tan despacio y antes de cerrar la puerta me dijo, “te amo”. Y salió corriendo avergonzada.
Ayer tres y media de la tarde cobardemente me llamó al teléfono sin querer dar la cara, me acababa de decir que me amaba, que está embarazada, que se casará con él porque es de buena cuna y que no lo ama, que el hijo no sabía de quien era y que se despedía para siempre.
Suspiré al momento que me enojaba y me sentía de cierta manera alegre de ser padre, pensé por un momento en la mejor manera de mandarla al diablo, pero al final, solo dije “adiós”.
Hoy al ir a mi apartamento con mi buen amigo Eduardo como todos los días después del trabajo, en la cantina de la vuelta de su casa la vimos entrar con un tipo moreno, alto y de buen perfil, un poco ebrios y cogidos de la mano.
Le pedí que parara el carro, pero él no me dejó bajar, solo quería asesinar a aquel chico que no era ni su novio (a su novio lo había conocido en la facultad de derecho, tipo regordete de tez blanca, para no explicar mucho, un ñoño completo), pero mi amigo lo impidió.
Tras tres días de aquel incidente me ha llegado hipócritamente la invitación a su matrimonio con número de cuenta bancaria incluida, seguramente pensará que no iré, pero hipócritamente estaré presente para ver su cara al momento que dé el sí eterno.
Han pasado tres meses y Eduardo me acompaña a la gran ceremonia, al entrar la novia tan hermosa como siempre y con cierto conato de panza, agache la cabeza cobardemente, sin tener la valentía de mirarla a los ojos, a lo que Eduardo para levantarme el ánimo y ante mi asombro me manifestó al oído: “cuando este en el altar y diga acepto, se convertirá en la más señora de todas las putas”

ES MEJOR DEJARLO ASÍ

Como todos los días Don Ángel Peralta llegó al bar, se sacó el sombrero, lo colgó en el ropero y se acercó a la barra.
-Hola Javier ¿cómo está? Lo dijo con nudo en la garganta.
-Muy bien Angelito, ¿le sirvo el mismo café de todas los días bien cargado y sin azúcar?
-¡No! Respondió de manera seca
- ¿No? Diez años en este bar, más nunca dejó de venir con una sonrisa y pedir el café de siempre. Pero dígame, ¿en qué puedo servirlo?
- Sin preguntas un whisky doble sin hielo y sin agua.
- Claro, como usted ordene
- Otro favor no me lo sirva en la barra sino en aquella mesa de la esquina.
- Si claro, con gusto.
A Javier Mendieta, dueño de un bar de antaño en la esquina del Parque Central de la bella ciudad de Loja le entró la preocupación, ya que hace diez años que su amigo no bebía ni siquiera una cerveza, lo veía pálido y triste, tal si fuera la decepción mezclada con pena de muerte, una desolación de esas que parten el alma, como si el mundo se le hubiera desparramado por los suelos y que nunca más esperaba alzar de nuevo.
No podía saber lo que le acontecía, le pidió que no preguntara, pero si le preocupaba porque era una buena persona, era parte del bar y lo más importante de todo, era su amigo.
- ¿Para quién es la orden Don Javier?
Preguntó Pablo Ariza, un joven drogodependiente en recuperación y que Javier Mendieta lo había acogido en su bar y casa desde hace 7 años, al verlo tendido en el suelo y casi muerto en la puerta de una iglesia, suplicando por un vaso con agua.
-Si Pablo para la mesa 3, sírvale y no diga nada, llévele también una fuente de canguil.
-Don Ángel, perdón, le sirvo su orden.
-Gracias Pablito, pero no te vayas aun para que te lleves el vaso.
- ¿Qué vaso? preguntó admirado.
-¡Este!
-Pero, ¿está lleno? Preguntó Pablo aun más admirado.
-Eso se remedia fácil.
Pablo Ariza quedó absorto, nunca vio a alguien tomar así un trago tan fuerte, - ¡eso es para un record! pensó Pablo.
-Tráeme otro así mismo, gracias
-Como usted mande Don Ángel.
Pablo y Javier quedaron impresionados de tal amargura, que aunque debía ser grave, Don Ángel no dejaba de lado su presencia de caballero y don de persona.
-Don Javier, quiere otro del mismo y perdón que le diga, pero se lo ve muy mal.
-Ponle otro y no digas nada, voy a ver si converso con él, ¡ah! y por cierto, no te olvides del canguil que te pedí.
-Sí, está saliendo calentito de la olla, ya le paso.
Javier Mendieta camino suavemente a la mesa, un poco tembloroso sin saber que esperar.
-Angelito ¿puedo sentarme a su lado?
Pensó unos segundos y le dijo:
-Sí claro amigo y disculpe que no esté muy alegre.
-No hay problema, además usted sabe que aquí cuenta con un amigo.
Pablo se acercó con el pedido.
-Perdón señores, les sirvo el traguito y un canguilito para que piquen.
-Gracias pero puedes llevarte el canguil Pablito que estoy bien así, a no ser que lo desee usted Javier.
- No, no muchas gracias, puedes llevártelo.
Pablo se volvió a la cocina con su canguil y a preparar unas picadas que habían solicitado hace media hora en la mesa diez.
-¿Qué le pasa Angelito? usted no es así.
-Le pedí que no me hiciera preguntas, pero comprendo el interés sano de los buenos amigos que están con uno siempre en las buenas, en las malas y en esta que es la peor.
-¿Qué le pasa? recuerde “que para todo hay remedio, excepto para la muerte”, así que levante esos ánimos.
Don Javier pensó de manera callada y murmuro algo, se tomó el mentón y soltó una lágrima muy gruesa que tardo en salir de su ojo derecho, bajo rápidamente por su pómulo, pasó por su mejilla paliducha de muerto de semanas, llegó a la barbilla y cayó precipitosamente al vaso vacío.
-Mientras le cuento tráigame otro de los mismos y tres cigarros.
-Encantado, ¿de cuáles?
-No sé, uno que sirva para echar humo.
Se levantó y se dirigió a la cocina.
-Pablo, otro más con 3 cigarros de los importados.
-¿De los cubanos?
-Sí, de los cubanos.
A Javier le preocupaba el sentir negro que respiraba en el aire, como si tal desmadre se hubiese escurrido por todas las paredes de su pequeño bar.
- Y bueno cuénteme, soy todo oídos.
- Mire Javier, me sentía muy mal casi sin fuerzas hace semanas atrás, pero como odio ir al médico espere un poco, pero cada vez empeoraba, entonces decidí concurrir donde el matasanos ayer, me hizo unos exámenes y hace una hora me dio el resultado que nunca pensé escuchar.
- ¿Qué resultado? Me está preocupando.
- Mire Javier, es inesperado e ilógico, cáncer de pulmón, nunca he fumado un cigarro en mi vida, al parecer estas son cuestiones de la vida, los dichos populares son sabios: “cuando nos llega la hora nos llega, no hay excusa para la muerte” esta vez me toca a mí.
-Me apena como al que más esta noticia créame…
Pablo llego con el pedido e interrumpió la conversación.
-Perdón, les traigo la orden, el whisky y los cigarros.
-Pablito tráigame uno a mi también. Dijo Javier.
- ¿Qué le traigo Don Javier?
- Un whisky y un cigarro
- Como usted diga.
- Estimado Angelito, le estaba diciendo, me apena como al que más esta noticia, de saber que mi gran amigo y parte de mi familia, porque así lo considero, está en el lecho del dolor, aquí tiene mi apoyo entero, así que debe tranquilizarse, no tomar ni fumar ya que eso lo acaba más.
-Hay algo más en el fondo, no quiero que sienta lastima, pero mi cáncer está demasiado avanzado y ahora estoy con un préstamo para construir mi casita, el sueldo de maestro no es bueno para darse el lujo de enfermarse.
Era normal el pensamiento de Ángel Peralta ya que para los pobres no hay derecho de enfermarse, no es una opción.
- Y ¿cuándo le va a decir a su familia?
- No se los voy a decir.
- ¿Cómo? Ellos tienen el derecho de enterarse y el deber de ayudarlo.
-Puede decirme egoísta e imprudente pero quiero morir pronto y en silencio, yo sé que mi familia estaría dispuesta a dar todo para curarme pero sería un gasto en vano y peor aún el costo elevado ocasionaría que se queden sin su patrimonio por mi culpa.
-Don Javier yo sé que es su decisión, más no sé realmente que decirle, me siento con las manos atadas. La vida siempre tiene de estas, de llevarse lo mejor que tenemos y si me perdona la expresión, “que asco de vida”.
- No se preocupe, y espero que ahora usted me disculpe que estoy algo ebrio, ya se me fundió el cerebro. Me alegro de haber estado con mis hijos cuando me necesitaron, me alegro de mi vida y de la vida en si, me alegro de los buenos amigos como usted, y me alegra la muerte para no ver tanta crueldad en este mundo, evitar la rabia seca de muchos, esa rabia de guerra, de penurias, de inconsciencia, de sometimiento y de muchas cosas que se me escapan por mi estado bruto de alcohol. Y si me permite, utilizaré esta mesita para tomar una pequeña siesta, quiero llegar a casa tranquilo y bien repuesto. Luego me sirve el cafecito diario por favor.
-Claro siga nomás, descanse.
Don Ángel cayó en un profundo sueño, mientras Javier Mendieta pensaba en la pesadilla de vivir todo ese sufrimiento. En el saber que no estará mas entre los suyos, en la familia y su sufrimiento, el no saber que pasará luego con ellos, “¡desastrosa muerte, se lleva todo lo que uno tiene a su alrededor!”.
-Mira Pablo a un hombre sin sueños y aspiraciones, un muerto a tientas por el momento.
-Y ¿qué le pasa al señor?
-Nada, solo que está acabado, déjalo dormir y luego le preparas su taza de café diario, bien cargado y sin azúcar.
-Como usted diga Don Javier.
Lo que no sabía Javier, es que nunca más se volvería a despertar para sufrir el infortunio por el que estaba pasando, bien por él, a veces es mejor cuando la muerte llega así de repente y sin avisar. Es mejor dejarlo así.

DESDE EL SUICIDIO

Pensar al momento de verla, “será mi mujer para toda la vida”, comenzar con un coqueteo y un baile, después los besos, nacían los poemas, hacerla mía y crear historias, las lágrimas y los gritos mientras escuchábamos las canciones mas tristes, los reencuentros con los respectivos regalos, la última pelea mientras nos desconocíamos para siempre.
Ayer la vi, y sin acercarme lo suficiente la seguí mientras caminaba, meneaba el trasero como yo odiaba que lo haga, tal parecería sabía que la estaba siguiendo, estaba con la minifalda blanca que le regalé, la que no me gustaba que se pusiera, pasaba gente observándola morbosamente, me mataba el alma soportar eso y no hacer nada, me escondía para que no me viera porque su padre no me permitía acercarme a ella ni tampoco la boleta del juzgado, claro que no le tengo miedo a él ni a la justicia, le tengo miedo al desprecio de la dama de piernas blancas.
Tengo miedo de que nunca más pueda tenerla conmigo, la veo y no se que hacer, me sudan las manos, se debilita el cuerpo, se presiona el pecho, me decepciona estar cerca de ella acechándola sin que me vea, viéndola sin poder acercarme, llorando, gimiendo por dentro, saber que dentro de su corazón no me ha dejado de amar, pero el miedo al rechazo por su orgullo aumentado por su belleza no deja acercarme, menos aun cuando sabe que lo tiene todo y eso la embellece más.
Tres años a la basura es lo que obtuve después de darme cuenta de lo bien que besaba, de la misma pasión que me entregó en cada beso y de la misma forma que abraza cuando está enamorada, esa fuerza que casi no deja respirar, ¡no es mas bello que yo! eso es seguro, pienso, o a lo mejor no soy más feo que él, sé que “no es lo mismo pero es igual” como lo decía el buen Silvio, no pensé que volvería a amar tan rápido, no creía que se olvidaría de mí en un dos por tres, se subió en un carro de lo más moderno y se fue.
Creo que lo mejor que se encuentra en las personas son los buenos recuerdos y con el miedo de no tenerla ya nunca más conmigo, al río sin agua voy a ir a parar, desde trece metros de altura me lanzo, mientras caigo intento recordar las cosas bellas que me dio, pero faltan pocos metros para el final y solo puedo recordar el frío beso que daba hace minutos, mientras mataba mi coraz……….

HOMBRE CAÍDO

He aquí un hombre caído en la batalla más dura de su vida, postrado a los pies de la derrota, la lucha y el coraje lo han dejado sin más aliento, ahora esta pendiente su vida de un hilo, necesita alguien que lo ayude, pero no se ve nada ni nadie en las fronteras, tal parece morirá solo y en silencio, con el corazón destrozado, acepta hincando su cabeza al suelo la vil pérdida.
La guerra más grande del corazón es la que se tiene con otro corazón, y esta vez le tocó al gladiador imponente perder, humillado en su propia estrategia, en su propia lógica. Tal nostalgia empeora con lo que sueños y añoranzas jamás acaecidas, con un plan fríamente calculado y que nunca podría fallar, pero dio traspié con las razones inesperadas del amor.
La tenía segura a su lado, impensable que se escapara de aquel cuartel lleno de cerrojos de acero.
Más rompió de manera inexplicable las cadenas que la ataban a él, esquivó sus promesas con tal astucia que no cayó en ninguna trampa, y más dejó en su rastro tal destrucción que el cuartel quedó sin ningún tipo de defensas, peor aún, se acuarteló en otro corazón, y comenzó a sacar a flote su venganza con bombas de rencor y odio.
Sabía el gladiador que no podía confiarse y comenzó a planear otra estrategia que le diera la victoria y tenerla de nuevo en su celda, puso todas sus fuerzas y obtuvo en resultados parciales casi nada, pero al final estaba la esperanza que le haría ganar la batalla.
En la guarida de aquella ninfa sabía que la guerra ya la había ganado, sabía de sus puntos bajos y flaquezas y sólo por allí atacó cobardemente, lo dejó con una herida que le iba despellejando la vida lentamente y seguramente no lo disfrutaba pero al menos eso la llenaba.
Antes de caer definitivamente la vio a los ojos mientras ella sonreía vilmente, tal si le encantara verlo destrozado, (cuando hace mucho tiempo le hubiese dado las fuerzas necesarias para ganar la batalla), la verdad ahora es diferente, sabía que si lo dejaba vivo el gladiador volvería a atacar y con más fuerza que antes, así que decidió lanzar una bomba de fuego, la indiferencia, la explosión más dura que ha soportado el impetuoso gladiador, y para acabar, frente a su cuerpo prácticamente sin vida, armó su desfile militar hacia el altar, terminando con su último recurso, la esperanza.
He aquí un hombre caído en la batalla mas dura de su vida, postrado a los pies de la derrota, la lucha y el coraje lo han dejado sin mas aliento, ahora está pendiente su vida de un hilo, necesita alguien que lo ayude, pero no se ve nada ni nadie en las fronteras, tal parece morirá solo y en silencio, y con el corazón destrozado acepta hincando su cabeza al suelo la vil pérdida.

EL DESTINO ERA LIMA.

El destino era Lima, de eso estábamos seguros, lo habíamos planeado hace 3 meses y hace cuatro nos habíamos conocido, nunca entenderé como pasó este amor tan rápido, ni siquiera ella lo entiende, lo único que hice fue abrir mi corazón a una extraña, a una cantante que compartía los mismos gustos musicales que yo, ella lo hizo igual, y el resultado es el que me lleva desde Ecuador a Lima para encontrarme con esta belleza argentina.
Fue decisión de los dos realizar este viaje, porque no pudimos contenernos en los mensajes al deseo irresistible de encontrarnos y de convertirnos en uno solo como lo habíamos prometido, convertirnos en corazas ante la soledad que nos había carcomido hasta antes de encontrarnos.
Todo comenzó en un encuentro casual en el internet, en los llamados chats y al juntarnos la vida, se encendió una llama llamada esperanza, misma que creí perdida por una pérfida que se la había tragado de un solo bocado, desde ese mismo momento, desde ese encuentro existió una verdadera conexión, sentí que era yo mismo quien estaba detrás del otro computador, era mi alma gemela encontrada por la tecnología, era la unión de dos corazones solitarios y pateados por la misma vida, conjugación de dos canciones tristes en una sola tonada llamada amor.
Yo venía saliendo de una relación muy dura de dos años y medio, una mentira completa, de haber seguido un juego sucio, trampas de una arpía, pero en realidad y sin dejar de lado la verdad, la amaba con todo el corazón, le había entregado todo, toda mi vida, tal si yo fuera de su propiedad procedió a engañarme con cuantos se le cruzaban por su camino, y al enterarme de todo esto, yo procedía a perdonarla escudándome en el amor que sentía por ella, pensando que ella cambiaría. Mis amigos se referían a mí no como bueno que perdona, sino como imbécil iluso, le di tantas oportunidades como un corazón lo puede aguantar, decidí alejarme de su lado, pero aún la necesitaba, aún dependía de ella y lo sabía muy bien, por eso procedía a acosarme, y yo caía seducido entre sus brazos y piernas.
Ya no aguantaba más esa estúpida relación, así que la llamé y sin pensarlo, la traté de ramera, tal vez por este hecho, ha caído muy bajo mi honor de hombre, pero no saben lo que puede hacer un hombre por la desesperación de quitarse de una u otra manera a esa persona que acaba con la vida, tal como ella lo hacía conmigo.
Al final, todo resultó mal, recibí amenazas de muerte de su familia, de sus chicos, tal si hubiesen conformado un sindicato, a más de eso el problema legal. Realmente estaba muy herido y dolido pero había realizado mi acometido, el de hacer que me odie y por ende yo aún más. Pensé que todo había quedado allí, pero me equivoqué, cada momento de mi vida me dedicaba a pensarla y en culparme por lo que le había dicho, por haberla ofendido, no sabía si lo merecía, solo sabía que había actuado de la peor manera.
Andrea había caído en los engaños de su ex conviviente, que una niña le había dejado en sus brazos, al otro lado de la frontera de su país, con un idioma distinto, cuentas que pagar y lo peor de todo, con hambre, esta es Andrea que siempre está al otro lado del computador, cantante de cuarenta y un años, madre de una hermosa niña, solitaria, separada más de un año y medio con su esposo, mujer de un físico bello, de ojos saltones y negros tal si estos fueran perlas negras sacadas del cielo, nariz puntiaguda que de seguro se embellece cada vez más con el resplandor de la luna, de su cuerpo no podría hablar nunca, de este templo de sensualidad sería un pecado mencionarlo.
Mujer llena de carácter, de ternura, golpeada por la vida, mujer fuerte que tuvo que padecer hambre para darle de comer a su hija, mujer que se enfrenta a toda clase de situaciones y de peligros como si fuera la más temible fiera, luchando contra todo y todos, con tal de defender lo suyo.
¿Quién no amaría a esta mujer?
Al fin encontré el amor y el destino de encuentro corporal será Lima, el tres de noviembre de este año, en el sector de Barranco, en el hostal “La Estación” mismo que lo encontramos en el internet, tiene piscina, desayuno gratis y no es muy caro, ya reservamos la habitación, y sólo espero la fecha para atarme a ella en un abrazo, en un beso, en dulces caricias.
Nunca llegó.

ALFONSINA Y EL BAR

Para Alfonsina Amingst, reflejo de humanidad

Solo caminar por la inmensa barra de la vida, de aquella discoteca de plata. Como ángel intelectual apareció en el asiento siete de la pasión, con sus lentes de diva y cuerpo de escultural figura, ninfa de ensueño, diosa que a partir de ese día se convertiría en la dueña de mis desvelos.
Me acerqué y me escuchó, al son de la salsa se incrementó la pasión y el deseo, mientras ella odiaba la razón de un sentimiento prohibido, de un amor que no podría pasar las fronteras de la Ilusión, sí, así se llamaba aquella discoteca, Ilusión, ubicada entre calle Melancolía y Corazones Rotos esquina.
Después de aquella noche, la vida se confabuló en mi contra, la busqué por todas partes sin tener rastro alguno, luché contra el destino hasta que sucedió el milagro.
En la facultad de ciencias, una fría mañana de noviembre sentada en el banco quinto que antes le perteneciera a la facultad de Derecho, con una libreta en mano y con brío en sus ojos estaba ese ángel vestido de primavera, era Alfonsina la del bar.
La encontré tan hermosa, con su cabello negro, ojos cafés claros, de sonrisa inquietante, escultural figura, deidad de mis sueños, rostro plagado de simpatía, rosa del jardín del edén.
Desde el mismo momento en que toqué su espalda con mi dedo tembloroso, sentí cómo todo el amor rodeó el lugar con aroma de flores, qué dicha más grande cuando al reconocerme se abalanzó a mis brazos, tal como si fuera un encuentro de fines de guerra, entre el soldado que regresa de la infame batalla y su bella mujer, pero como toda pasión imposible debe detenerse, hasta allí llegó la vida, o simplemente se detuvo por un segundo.
Luego vinieron los encuentros “casuales” fuera de clases, las huidas, no existíamos más que los dos en nuestro perfecto mundo de cristal, el amor desbordándose por nuestros poros, la inmensa felicidad de tenernos el uno al lado del otro, la insolencia del deseo encima nuestro pero también sabíamos que nada era real, al tiempo que se acercaba cada vez más el dolor, tal como lo sentíamos cuando nos separábamos, cuando teníamos que volver con cada cual, más el sufrimiento nos apuñalaba el corazón de maneras poco imaginables pero dolorosas al final.
El tiempo desde aquella dura separación no ha pasado por mi mente y mi corazón, sigo en su búsqueda y ella en mi desencuentro, la tragedia acecha y mata, pero no lastima más que la despedida.
Aristóteles decía que “la esperanza son los sueños de los hombres despiertos”, es por eso que precisamente hoy en una noche cálida de noviembre, me encuentro en la calle Melancolía y Corazones Rotos esquina, al pie de la barra del mismo bar, esperando encontrarla en el asiento número siete de la pasión, a mi Alfonsina, la ninfa del bar.

DAMA NEGRA

No preguntes como conseguí tu e mail pero con cariño te saludo y quiero que sepas mi historia que ha sido escrita desde que te conocí, y esta llena de sinceridad:
El cielo esta negro hoy, el campo ya no está verde, más todo lo contrario, esta erosionado. Estoy deprimido, ¿será que por eso veo todo así?
Te miro pasar todos los días mi dama negra, por ese parque lleno de molestos seres perversos que rodean y exigen carne, excitados por tu velo, cara y cuerpo. Me mata la angustia, la desesperación, quisiera verte y no soltarte nunca, protegerte y amarte.
Camino y tú has pasado cincuenta y ocho veces por mi lado, sí, las tengo contadas, y hasta ahora nunca me has mirado, nunca te has fijado en este pobre lacayo que se muere de amor por ti, sigo caminando y por esas cincuenta y nueve veces que son ahora, se me eleva el ego y la alegría, y me acerco tanto a ti para sentir tu respiración.
Cuando te veo el alma, solo veo pureza, mientras este tumulto estúpido ve en ti cosas vanas que espinan mi alma.
Eres como de otro mundo, especial como las rosas y tu aroma inolvidable, es fruta perdida de Venus.
¿Qué puedes ver en mí que sea de tu agrado?
Yo te entrego mi devoción y de pedírmelo tú, me apuñalo el corazón, dame una mirada, dame una palabra, dame lo que tu quieras, soy bueno, joven y aún más, sincero, dama negra dime ahora ¿en dónde te encuentras?
Siempre pregunto a mis amigos si te han visto, y esa pregunta la hago todos los días desde que te conozco, y ellos piensan que soy un loco enfermo, pero no es así dama, no lo es, sufro y me lleno de amarguras cada vez que hacen bromas de mal gusto y salto como un lobo herido y feroz para hacer respetar tu honor.
Cada día que no te veo me quema de dolor el cuerpo y los sinsabores de la boca crean razones para no probar comida y quedarme echado en cama sin fuerzas, intento conectarme con tú alma a través de mi pensamiento que se abraza con el corazón, pero tal parece no resulta, y con el alma vencida se me despelleja la razón.
Dos años de amor loco, eso si es loco, vives frente a mi casa y te he visto cuando llegas cansada, vas a tomar la ducha, y dejas las ventanas abiertas sin saberlo y cuando te quitas la ropa me doy vuelta para no profanar la santidad de tu privacidad y cuerpo, no niego que nunca haya entrado en mi el diablo queriendo regresar a verte desnuda, pero mi carácter es fuerte y aún más mi honor de hombre, de hombre que te ama con locura.
Trabajas con los niños de la plaza, demostrando la bondad de tu corazón, demostrando que no eres de este mundo, dando la felicidad que se derrama en cada uno de los juegos que realizas con los chicos, y veo una niña muy hermosa, veo la vida y pienso que si hay quinientas personas más como tú, este mundo no sería malo, al contrario, se convertiría en un lindo canto a la hermandad, a la felicidad eterna.
Ayer te vi como jugabas, mientras encendía mi cigarro matutino, y vi pasar a uno de tus niños, sí, son tuyos dama, y le pedí que te entregara la rosa que se encuentra en la ventana del departamento, en esa linda tasa de porcelana de flores rojas, y cuando te diste vuelta para ver quien era, salí huyendo, no me viste, pero vi en tu rostro la alegría de una chiquilla enamorada.
Ha pasado una semana del feliz incidente y yo lo único que hago es pensar en ti, en esa sonrisa que es mía, que me pertenece, que me envuelve en sueños y que no me deja dormir.
Las horas se vuelven eternas y no me dejan morir pronto, porque si no te tengo, no quiero tener más, sé que es un capricho, pero para mí lo vale demasiado, y mis sueños son los que se encargan de darme las fuerzas para resistir este martirio desde el otro lado de tu calle.
Esta es mi humillante historia dama negra, esta es corazón mío.
Benjamín.
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Hola.
Cómo conseguiste mi mail me intriga, pero no es de importancia.
Siempre te vi en la plaza con el cigarro, pero cada vez que trabajo tengo que estar concentrada en mis niños, tal como tú lo has dicho, y ellos son mi mundo, tengo que estar arraigada a ellos por que es mi deber, mi compromiso y mi felicidad.
Me gustó mucho la carta, se ve que eres sincero, y para tu información si soy de este mundo jaja, eres muy lindo, eres fuerte y cualquier mujer se sentiría dichosa de estar como tu esposa, por la fuerza que empeñas ante la vida, por la nobleza del corazón y por la ternura al brindar amor, no te conozco pero si deseas haremos una cita para dar rienda a la amistad, gracias por la rosa, por cuidarme, gracias por ser tú.
Un beso
Diana.
Ps. No volveré a dejar mi ventana abierta, jajajaja
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Hola, gracias por responder.
Me siento el hombre mas feliz del mundo, has llenado mi corazón de esperanza mi dama negra, estoy seguro que vas a ser el amor de mi vida, y yo el tuyo, seremos el uno para el otro, cómo deseo estar a tu lado en estos momentos, abrazarte y conservarte en una burbuja de cristal llamada felicidad.
Tuyo.
Benjamín
………………………………………………….
Hola Benjamín.
Tal vez me entendiste mal, yo te estoy ofreciendo mi amistad, disculpa si te di alguna esperanza, yo tengo novio, y la semana próxima vendrá desde Europa a visitarme y viajaremos por todo el país por un mes, para luego irme a vivir con él en su Italia de ensueño.
Sabes, tal vez no te interese y desprecies esto, pero es un hombre bueno y trabajador, respetuoso y tierno, tal vez si te hubiese conocido antes, tú serias él.
Sigue en pie mi propuesta de amistad.
Tú amiga
Diana.
………………………………………………

Deseo que seas feliz de todo corazón, más nunca volverás a tener noticias de mí y juro por lo que soy que me iré de aquí y nunca más volveré a este pueblo que de la noche a la mañana se volvió de espanto, mi cuenta de correo electrónico después de esta última carta será borrada.
No intentes volver a escribirme.
Te adoro.

Benjamín.
…………………………………………………

www.hotmail.com
El correo electrónico de la cuenta benja_gonzales@hotmail.com fue borrada.