miércoles, 24 de octubre de 2012


TE DEBO EL POEMA MÁS HERMOSO DEL MUNDO

 

Te debo el poema más hermoso del mundo

aquel que te saque miles de sonrisas y haga

nacer mariposas bailarinas en tu estomago.

 

Te debo el poema más hermoso del mundo,

leído por toda la humanidad y te imagine enamorada,

aquel que mate las muertes y renazca las sonrisas.

 

Te debo el poema más hermoso del mundo

más hermoso que los amorosos de Jaime

o la nana de las cebollas de Miguel Hernández.

 

Te debo el poema más hermoso del mundo

inspirador de bohemios cantores y

risas enamoradas en las tardes de jueves.

 

LO NUESTRO ES UN AMOR DE MUÑECOS

Fría, sin alma, sin sentidos, sin olor ni palpitación o palpación, peor aún degustación de saliva u otro fluido que emane de sus segundos labios, no existe el sonido ni un movimiento de su boca, no me ve, no la veo, es un amor simple como el amor desolador de los muñecos.

TRENES CERCA DE LA CORDURA

El fuego enciende el corazón,
el extrañarte se incorpora a la razón,
la lumbre en el cigarro es exquisito
hasta sentir su sabor.
El frío carcome los huesos y
el aroma del licor es un buen complemento
si se mira el sol desde el anochecer de tu sinsabor.
Los pájaros especulantes sonríen sin pasión,
los bosquejos de los duendes de mi locura
clavan miradas en lo oscuro de mi decepción,
la brisa estropea tu olor en cama vacía sin cuerpo en derredor. 

Trenes que pasan cerca de la cordura
con Sábato por conductor,
Cortázar desde la ventana extrañando a su maga,
viendo al Gabo con su puta triste en la esquina de mi colchón.
Extraterrestres que me recuerdan tus ojos
en la noche verde de Guápulo,
un trozo de pan al filo de la una
que clama por comerme,
bichos chupasangres en cada noticia dolorosa
en el fondo del televisor. 
Al parecer desde que no te tengo
estoy recuperando mi cordura y
mi dolor por el amor, mirando al horizonte sin sentido,
y ese sin sentido eres vos.

EL PAYASO DE LA TRISTEZA


         Hay mundos tan bizarros como el nuestro, de esto se trata nuestra historia, del viajero de la tristeza y de la soledad que camina por mundos distintos buscando algo que le dé la fortaleza para seguir con la tristeza que empaña su alma.  

         Este payaso bizarro como tantos en nuestro mundo tiene un arte, el arte de hacer llorar, pues con su tragicomedia degradante inspira terror y melancolía, belleza en cada palabra que sale de su nauseabunda boca que se traduce en cada lágrima de sus espectadores.

         No cobra por su actuación, es más, paga para ser escuchado, incluso lanzó un libro autobiográfico titulado Ensayos Desesperados y que lo regala para ser leído, para que la gente se sienta como él.

         Se embriaga para aplacar su sed, y fuma para aplacar el hambre, llora para condenar al suelo con sus lágrimas que erosionan el piso en el que caen, sonríe para decir lo estúpido que le parece él, ella o eso, es decir se ríe de lo molesto que pueden ser algunas ignominias humanas.

         Sangra por las noches de sus grandes fosas nasales, nariz que huele la desesperación que cada uno emana y lo hace suyo para dar pánico a sus fans de los diversos mundos en los que habita, espectadores que también detestan la risa y que desinflan todo intento de alegría.

         Payaso bizarro que es tan ególatra que desestima toda estupidez que provoca la ignorancia de vulgares humanos que se satisfacen con lo poco que obtienen de sus miserables vidas sin proyección ni gusto por lo venidero, plagas chupasangre que se alimentan del otro que se vuelve grande con el estropeo de la ignorancia.

         Humano como tantos otros que tantas veces se vuelven payasos de los que emanan la razón, la verdadera existencia.
LA PALABRA EN TIEMPOS MODERNOS


La palabra es la máxima expresión del ser humano, o qué son los sentimientos sin cada letra que emana de sus labios? o qué es el amor sin un te amo?. Ángel González en tiempos modernos diría que es "la palabra rosa sin la rosa"
Sólo los locos exprimen hasta las glándulas de lo absurdo y están en el plano más alto de las categorías intelectuales. Pablo Palacio

sábado, 5 de febrero de 2011

HAY UN NIÑO DE AMPARO OCHOA

Hay un niño que ha cambiado
su cabello de madera por un hierro,
una piedra a los dientes,
necesario para borrar esa mancha
que desgarra las aceras, las paredes,
las ventanas, y la música del sol.
Hay un niño que no duerme
porque la edad le ha crecido y
se ha ido como el fuego en estampido,
como un clavo a buscar una mañana
que le suelte las amarras a su barco de papel
y le devuelva su miel.
Hay un niño con la mirada seria y
una dura blasfemia mordiéndole la voz,
hoy los perros que se le han quedado solos y
en un rincón oscuro se empolva un carrusel.
Hoy no hay juegos, la vida es un silbido,
jineteando en el humo cargado de estampidos.
Hay un niño con la ternura rota,
su caricia es un dedo en el disparador,
es por eso que existe un solo modo
de arrebatarle al cielo un puñado de sol,
es por eso que no hay otro camino
que conquistar a tiros la luz del salvador,
la luz del salvador.